RC Deportivo 2-2 Rayo Vallecano: un partido loco
- 2 feb 2016
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El título de la crónica parece un resumen perfecto para un partido que venía marcado por la alegría de la afición por la no venta de Mosquera y por la necesidad de ganar contra un Rayo también necesitado de puntos buscando salir del descenso.

El partido comenzó muy vivo, especialmente por parte del Rayo, que se adelantó con un gol de Miku, pero que no llevo al Dépor a hundirse y se convirtió en dominador de la situación hasta el gol de Lucas (y ya lleva 14), en el que se demuestra la gran dupla que forman él y Luis Alberto, con un pase en profundidad de este último que llevó a un cara a cara a Lucas frente al portero, al que venció con un tiro de calidad al palo largo.
Pero poco duro esta alegría del empate al Dépor, que tras un pase un poco comprometido de más al portero debutante en primera (Manu) causó otro mal pase de éste a Arribas, al que se le anticipó Miku, que le dejó el balón en bandeja a Jozabed para que convirtiese el octavo gol suyo en la temporada (cifra destacable para ser un centrocampista), aunque en posición ligeramente dudosa.
Antes del descanso, Bikandi Garrido se comió un penalti de Zé a Lucas, lo que causó un estallido en Riazor que ya venía de largo por culpa de los últimos arbitrajes, especialmente con el Dépor como local.
La segunda parte comenzó con un aluvión de ocasiones del Dépor. Un tiro de Lucas, el golazo de Fajr que llevó al 2-2 final y que fue, probablemente, de los mejores goles de la Liga; una parada de Juan Carlos a Luis Alberto y otro tiro de éste al palo… pero este desenfreno del Dépor fue obstaculizado por la inteligencia de un entrenador con experiencia como Jemez, que empezó a hacer cambios para oxigenar a su equipo. Aunque aún siguió habiendo alguna ocasión más, como un gran tiro de Cani desde 40 metros que pasó rozando el larguero, el partido a partir del minuto 75 más o menos fue perdiendo chispa por la bajada de ritmo del equipo deportivista y a pesar de que el Rayo tuvo alguna llegada (al igual que el Dépor) en los últimos 15 minutos, pero sin excesivo peligro, y el partido acabó en empate y, sorprendentemente, sin tarjetas.
D.V.

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