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"Super Depor", Historia viva del deportivismo

  • 7 jul 2016
  • 5 Min. de lectura

Comienzo de una historia escrita con letras de oro

En la década de los 90 hubo un equipo que se hizo un hueco en el corazón de todos los aficionados españoles o por lo menos de casi todos. Porque debido a sus gestas, el recuerdo que pudo haber dejado en algunos se puede haber convertido en pesadilla.


Ese equipo que enamoraba a todos es el Super Depor de Arsenio Iglesias que con aquel característico 1-5-3-2 encabezado con Liaño bajo palos, Fran por la izquierda, Mauro Silva en la medular y Bebeto en el ataque, nos conquistaron a todos.


La explosión del superdepor se produjo un tres de Octubre del año 1992, en un partido en el estadio de Riazor que enfrentó al equipo local con el Real Madrid. Equipo, al que a lo largo de los años, los coruñeses le amargarían más de una noche. Ese tres de Octubre, el club herculino se marchaba al descanso con un desfavorable 0-2 en el marcador pero en la segunda mitad hizo aparición un brasileño desconocido para el gran público llamado Bebeto, que a la postre se convertiría en todo un Dios para el deportivismo. Esta tarde fue la primera gran gesta de los de Arsenio, el partido terminó con remontada blanquiazul por 3-2 y la temporada acabó con el equipo como tercer clasificado en la competición y con Bebeto de Pichichi y Liaño como Zamora.


La temporada siguiente vivimos un acontecimiento que a punto estuvo de hacer historia pero que a buen seguro fue histórico. El superdepor llegó a la última jornada de liga como líder, disputándole mano a mano el campeonato al F.C. Barcelona de Johan Cruyff.

En esa última jornada los dos jugarían en sus estadios, el Depor recibiría al Valencia en Riazor y el Barça al Sevilla en el Camp Nou.

El Depor dependía de sí mismo para ser campeón, si ganaban a los ches, ganaban el campeonato, si no lo hacían y lo hacía el Barcelona, la liga se iría a tierras catalanas.

El Deportivo venía como líder desde la jornada 14 y toda Coruña, Galicia, España entera excepto Barcelona se tiñó de blanquiazul por unas horas. El partido fue duro, largo, tenso, con suspense, el gol que no llegaba, la pelota que no entraba y el nerviosismo e impaciencia que se apoderaban de las uñas de los aficionados. Para colmo el Barça iba ganando su partido pero de repente algo sucedía en Riazor, faltaba un minuto de juego y el arbitro pitaba penalti a favor de los locales, todo se ponía de cara para salir campeones y hacerlo a lo grande, en el último suspiro del encuentro.

En el punto de penalti se encontraba para sorpresa de todos el yugoslavo Djukic y según este cogía carrerilla para golpear el balón todo el estadio y los que estaban en sus casas cogían impulso para saltar a celebrar el gol que les valdría un título. Pero esa noche la suerte no estuvo de cara para los gallegos y Gonzalez portero valencianista atrapó el esférico. De manera desmesurada e incomprensible lo celebro por todo lo alto desatando en primer lugar la sospecha de los maletines que siempre rodean a este tipo de encuentros y por otro lado un odio que todavía perdura a día de hoy en La Coruña hacia el conjunto de Mestalla.


Mientras el Barça de Cruyff celebraba la liga, Riazor de entre las lagrimas saco el orgullo por haber sido capaz de disputar una liga al "Dream Team" y se manteó y aplaudió a los jugadores como si de los campeones se tratase.


La decepción,la rabia y la tristeza por lo que pudo haber sido y no fue se fueron pasando según avanzaba el verano y con ello una nueva temporada dio comienzo. Era la temporada 94/95 una temporada que quedará grabada en letras de oro en el fútbol español y en el deportivismo.


En la liga fue otro gran año para el club consiguiendo el subcampeonato y otra nueva clasificación europea, pero la temporada 94/95 no será recordada por eso. Será recordada por ser la temporada en la que el Real Club Deportivo de La Coruña consiguió el primer título de su historia y el primero del fútbol gallego.


Como no podía ser menos, está final no sería una final cualquiera. Tendría emoción, suspense, un suspense de 3 días y al Valencia de nuevo por medio de las aspiraciones coruñesas.

El Depor se desplazaría arropado por miles de seguidores al Santiago Bernabeu de Madrid el Sábado 24 de Junio de 1995 en plenas celebraciones del San Juan para medirse al conjunto de la capital del Turia. Un Depor con Liaño a la cabeza que había sido el portero menos batido en las dos campañas anteirores, el general Mauro Silva, una de las mejores zurdas del momento Fran, el desborde de Javi Manjarín y una dupla atacante con Claudio Barragán y Bebeto.


La tarde se presentaba soleada, festiva y nadie se podía imaginar que acabaría como acabo con un aguacero que provocó la suspensión del encuentro.

El Deportivo se adelantó con un gol de Manjarín que acercaba a los coruñeses al sueño de la copa pero de repente una tromba de agua, un aguacero cayó sobre la capital de España, dejando el campo impracticable y obligando al colegiado a la suspensión del mismo. Pero antes de que se decidiera parar el encuentro, covertido más en una piscina que en un campo de fútbol, el Valencia ponía las tablas en el marcador dejando todo para dentro de tres días.


El partido se aplazó hasta el Martes 27 quedando por jugarse 10 minutos. Fueron tres días de tensión, de emoción, de sufrimiento, de viajes de ida y vuelta a Madrid para estar al lado del equipo y es que a pesar de ser Martes, de ser laborable, la afición coruñesa no falló y volvió al Bernabeu a estar al lado de los suyos. Al final la espera mereció la pena y a los cincuenta y seis segundos de la reanudación el madrileño Alfredo Santaelena saltó para cabecear un balón anticipándose a la salida de Zubizarreta y subiendo el segundo para los gallegos en el marcador.

Gol que acabaría dando la victoria a los de Arsenio convirtiendose en el primer titulo para el equipo deportivista.





Este título seria el broche de oro a un equipo mítico que estará para siempre en el corazón de todos por muchos años. Este titulo supuso el fin de una era en La Coruña, fue el final de la era más bonita del club. Era comandada por "O Bruxo" Don Arsenio Iglesias y Bebeto como estandarte, fue el fin del conocido Super Depor. Pero lo que realmente fue, fue la primera piedra en un camino lleno de éxitos y grandes noches de gloria para el equipo.










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